
“Descubrí a Niños Mutantes, ese grupo de Granada con ese extraño nombre, y no tardé en darme cuenta de que yo también era una Mutante, lo que tardé en sentarme en una misma mesa con ellos y compartir vinos y charlas. Más tarde, y algunos encuentros después descubrí que también era tan Errante como ellos. Nunca llegamos, porque quizás nunca queremos llegar, la meta también es el vacio posterior.
Y así ellos se han convertido en Náufragos, y yo con ellos. Navegando, sin rumbo, sin avistar tierra, náufragos de tantas cosas que solo sus canciones pueden servir de orientación, como una brújula. Es posible que nunca lleguen a la costa, quizás no quieran, temen que lo que encuentren nunca sea tan emocionante como sus canciones. Yo me quedaré en el barco con ellos.”
Angels Barceló.
Con estas palabras presenta Angels Barceló el nuevo disco de Niños Mutantes, que han titulado “Náufragos”. Un disco que habla de finales, pues eso es un naufragio, pero también de principios (al fin y al cabo todo final no es más que el principio de otra cosa, un principio invertido), del miedo a los cambios y de su necesidad.
Eso en un disco al que se entra por una puerta que es en realidad una puerta de salida, una puerta que lleva a comenzar en otro sitio. Un sitio en el que empezar desde cero después de que se caigan los bancos, se hunda la flota, nos hayamos tragado las llaves y hasta se muera un ampli.
Porque sí, esto se hunde, todos hemos vivido o estamos viviendo naufragios de todo tipo -sociales, afectivos, laborales-. Vale, eso ya lo tenemos. Pero de ese hundimiento puede salir la fuerza para hacer canciones como las de este disco, en las que cantar a esos náufragos que podemos ser cualquiera de nosotros, con esa música que siempre está ahí para ayudarnos, quizás ahora con más rabia que nunca
Es ese impulso el que la banda ha aprovechado para entregar su octavo álbum, este “Náufragos” que vuelven a publicar en Ernie Records.
No es lo único que repiten con respecto al disco anterior: grabación en los estudios Producciones Más Peligrosas Todavía, en un lugar mágico de La Alpujarra granadina que ellos han bautizado como el Valle Azul, con JASS, su técnico de sonido, a los controles, grabando en directo... Si tan bien salió la última vez, para qué cambiarlo, ¿no?
Pues sí y no. Principios y finales, la necesidad del cambio. “Náufragos” es un disco que ha servido a los Mutantes para descubrir unas cuantas cosas: la percusión, por ejemplo, el uso de ukeleles y sintetizadores o, quizás lo más importante, quitarse el miedo a hacer canciones alegres y darse cuenta de que se puede hacer música alegre sin decir tonterÌas, música alegre que parece emerger de las ruinas del imperio, alegre pero no inconsciente.
Para ayudarles, han contado con colaboraciones de lujo: Antonio Lomas (Lori Meyers y Grupo de Expertos Sol y Nieve) a la percusión, Banin (Los Planetas y Los Pilotos) al sinte, Raúl Bernal (Jean Paul) al piano, Jimmy García (Eskorzo) a la trompeta.
Y ahora, con el disco terminado, es muy posible que los seguidores de la banda pasen de sentirse errantes a convertirse también en un poco náufragos, dada esa capacidad de las mejores canciones mutantes para conectar con su público.